lunes, 30 de septiembre de 2013

Treinta de septiembre

Un 30 de septiembre que sabe a puto invierno.
 
Un café que se enfría.
El humo que se disipa.
El tiempo que pasa.
Y la gente que cambia.
 
Los sueños se cumplen
o se dejan de perseguir,
las relaciones acaban
y los enamorados sufren.
 
Los besos se extinguen,
las caricias desaparecen,
los 'te quiero' se evaporan
y las conversaciones hasta altas horas de la madrugada
fingen no haber existido nunca.
 
Nada es eterno, a no ser que tú quieras que lo sea.
 
 

Paula Pastor