lunes, 30 de diciembre de 2013

Aquel niño insensible que nunca fue capaz de abrir los ojos y decir 'te quiero', me había marcado como las guerras marcan a aquellas familias víctimas de perder a algún miembro en el campo de batalla. Me había dejado una huella tan fuerte que todavía no había encontrado a nadie que pudiera borrarla. Me había enseñado a querer, a pesar de que él no me hubiera querido -o si lo había hecho, lo había hecho de forma tan extraña que yo no había sido capaz de apreciarlo- y ahora era incapaz de recordar todo aquello sin que mis sentimientos se pusieran a arder.




'ya van tres,
odio que no sea cosa de dos,
echo de menos parecer uno'

Paula Pastor

sábado, 7 de diciembre de 2013

Lunares

He contado los lunares de su espalda como quien cuenta los días que quedan para navidad. Mis dedos iban de topo en topo cual abeja que danza de flor en flor. Reinaba el silencio en aquella habitación gris. Tan solo se oía su respiración acompasada con el tic-tac del reloj de pared situado junto al amplio ventanal con vistas a la ciudad.


Cuando dormía, soñábamos los dos. Él porque la acción lo implica y yo por tener aquel tesoro ante mis ojos. De vez en cuando, realizaba algún movimiento, no brusco, sino lento, en busca de otra posición. Era un pequeño desplazamiento semejante al que hacen las gaviotas cuando cambian de dirección en pleno vuelo. E involuntariamente parpadeaba y seguía durmiendo. Me encantaba verle dormir, pero juro que si había algo que realmente me fascinaba, era aquel brindis que hacían sus pestañas.


Paula Pastor
Fotografía: We heart it

domingo, 1 de diciembre de 2013

Diciembre

Diciembre es lo único que sé y lo único que jamás quiero saber. Diciembre es perfecto como la estrella dorada colocada en la punta del árbol. Diciembre es dulce como los polvorones y duro como el turrón. Diciembre es frío como la nieve que forma copos redondos y se acumula en los tejados de las casas a modo de nata. Diciembre es triste como las navidades en familia cuando falta alguien. Diciembre es reconfortante como la sonrisa de los niños abriendo los regalos cada 25 por la mañana. Diciembre es único, tan único como exclusivo cada año. Diciembre es líquido como las gotas de lluvia que resbalan por las marquesinas de las paradas de autobús. Diciembre es mágico como las navidades que tanto esperan algunos y que tanto desesperan a otros. Diciembre es real como que el mundo es mundo. Diciembre es ingenuo como el día de los inocentes. Diciembre es el mes que precede a noviembre y que antecede a enero, pero no es un mes como otro cualquiera. Diciembre es fin, es el cierre del año. Pero si tú no estás, no es que diciembre no sea nada, sino que más bien, diciembre es algo así como un "no diciembre".


Paula Pastor
Fotografía: Jorge Ibáñez @jorge95ib