miércoles, 31 de diciembre de 2014

Por nosotras

Brindemos por nosotras.

Brindemos por las que hacen de nuestra vida algo más llevadero, por las que sin quererlo te dan todo sin pedir nada a cambio, por el "sí" sin un "pero", por sentir que están ahí aunque no estén y si están se hacen de notar con detalles que te levantan una sonrisa.
 
Por Laura y sus movimientos de caderas.
Por Candela y la choni reprimida que lleva dentro.
Por ver a Ana sacando ojos y tirando cubatas a la gente.
Por María y su amor hacia las croquetas.
Por Jimena y sus chistes malos malísimos.
 
Brindemos por la madre que os parió a todas y cada una de vosotras.
 
Brindemos por otro año más.
 
Y sobre todo, brindemos por lo muchísimo que os quiero.
 

 
Paula Pastor

jueves, 25 de diciembre de 2014

Para mi Aitona

Hoy huele a ausencia
y la navidad ha perdido la magia.

Sobra una silla,

dos cubiertos
y media bandeja de tu turrón favorito.

Y faltas tú.

Papa Noel llega con regalos como cada 25 de diciembre.
Quizá el saco le pese menos
pero a mí todo esto me pesa más.
De la cuenta.

Ya nadie canta villancicos conmigo mientras me duerme en sus brazos.
He seguido poniendo el árbol y el belén,

en tu honor.
Pero ya no pido el aguinaldo,
ir yo sola pierde la magia.


Ojalá fuera capaz de creer que hay alguien ahí arriba que te cuida,
que tú me ves crecer,
que me oyes enfadarme con mamá,
que ves que peleo como a ti te gusta.
Pero sé que Dios ni existe,
ni es bueno;
porque si no tú no te habrías ido.



Paula Pastor

domingo, 21 de diciembre de 2014

Sin "ven" yo voy


Hoy me he levantado en no sé dónde,
a no sé qué hora,
y no sabiendo quién era.
Juro que no era culpa del alcohol.

He visto aquella frase en la pared:
"si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven".

Me he soltado el pelo.
Creo que he rejuvenecido varios años de pronto,
y vuelvo a ser la niña que era.

Me he pintado los labios de rojo,
he sonreído a la extraña que me miraba en el espejo
y he salido por la puerta.

Nadie me ha dicho "ven",
pero yo ya estoy yendo.


Paula Pastor
Fotografía: We heart it

domingo, 14 de diciembre de 2014

Aitona


Hay personas que pasan por delante
y personas que pasan por dentro.

Personas que se van,
pero nunca desaparecen;
que se quedan.

Son las mismas que
-sin intención de dejar huella-,
te marcan de por vida.

Y cuando intentas olvidarlas,
comienzas a creer en la impotencia.
 
También hay tactos
que recuerdan a una piel,
tan áspera y fría
como acogedora.
Hablo de tus manos.
Y olores
que son personas.
Como me pasa a mí
con el ‘heno de pravia’.

Va por ti.
 
 
Paula Pastor

viernes, 5 de diciembre de 2014

Lo-cura



Aquella noche dijiste
"quizá sea una locura y suene a forzado pero..."
como si no fuésemos a hacerlo igualmente.

Gesto tras gesto.
Risa tras risa.
Beso tras beso.

Tú me querías llevar
y yo me dejé.
Y bueno,
no siempre acabamos en el lugar acertado.

Y cuando nos montamos en el ascensor
no hizo falta hablar del tiempo,
porque tiempo era lo que nos faltaba.
Y así,
allí mismo
nos lo montamos.

No había pausa, pero sí prisa.

Hemisferio norte.
Hemisferio sur.
El ecuador de mi cuerpo.
La vuelta al mundo
o a mí.

Parece que encontraste
lo que andabas buscando,
entre mis piernas.

Arreglamos las deudas
y surgieron las dudas.
Firmamos la paz,
y alguien
allí arriba
nos declaró la guerra.

Tú te perdiste.
Yo me dejé encontrar.
Tú me buscaste.
Y yo
aún
sigo
esperándote.



Paula Pastor
Fotografía: We heart it

lunes, 1 de diciembre de 2014

Deja de volver

Me he jurado a mí misma que es la última vez que te escribo,

Recuerdo tus dedos como si fuera ayer.
Pero ya ha pasado mas de un año.
Casi dos.

Y yo aún no olvido el ruido de la tele de fondo,
y la tiritera de tus piernas
y de las mías,
aquella mañana en tu sofá.

Benditos sean los sótanos.
 
Y bendito sea el tener calor en pleno invierno,
el estar ardiendo
cuando el termómetro marca dos grados.

Recuerdo la magia, también;
cómo me enseñaste a creer que existía.
Y aún no sé si tú creías en ella o si la creabas.
Con tus labios rozando mi cuello me dijiste
que cada mago tiene sus trucos,
y que tener que elegir entre truco o trato es tan absurdo
como verse obligado a escoger una sola estación del año
para escribir sobre ella.

pero nunca he sido buena cumpliendo promesas. Y he vuelto a dedicarte otro de mis poemas.



Paula Pastor
Fotografía: We heart it

sábado, 29 de noviembre de 2014

Y te juro
que ya puedo probar mil bocas,
y dormir en mil camas,
que no voy a encontrar más calor
en otro sitio
que no sean tus manos frías.




Paula Pastor
Fotografía: we heart it

miércoles, 26 de noviembre de 2014


Y yo me quedo con el frío de tus manos.
Con lo áspera que es tu piel.
Con tus muslos.


Paula Pastor
Fotografía: Paula Pastor
 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Tengo un punto de Lulú que no me lo quita nadie

Esto se lo dedico a la distancia. Que es muy puta.
Y a ti, claro.
 

Hace frío.
También hace un par de horas que te fuiste.
Y ya me falta algo.
Alguien más bien.

Tengo frío.
Necesito el calor de tu piel sudada.
De tu boca seca.
De tus dedos húmedos.
Los míos ya no sirven.

Estoy helada.
Por tu culpa, corazón de hielo.
He pensado salir a buscarte.
A ti y a tus ojeras de noches en vela.
Pero seguro que andas perdido en tu propia utopía,
como siempre,
luchando por tus ansias de libertad.

Soy puro hielo.
Vuelve.
Deja lo que estés haciendo.
Y ven.
Vamos a hacer la guerra que verás como acabamos firmando la paz.
E igual hasta entramos en calor.



Paula Pastor
Fotografía: We heart it

domingo, 16 de noviembre de 2014

Carta de presentación

Tiene el pelo color otoño
y los ojos azabache, como los de Platero.
Se pinta los labios de carmín
y las uñas de rojo.

Es la chica del cabello despeinado.
La misma que dejó de jugar con muñecas para jugar con pistolas.
Que cambia cualquier licor dulce por la ginebra a palo seco.

La que sale de noche y se desgasta los pies bailando.
Y aun así, le quedan fuerzas para volver a casa descalza por Nuevos Ministerios.
Corriendo con los tacones en la mano.
Algo contenta de más por culpa del alcohol.

Ella se tumba en la cama con las piernas abiertas,
boca arriba.
Mirando al techo.
Con Extremoduro de fondo.
Un libro entre las manos.
Mil pájaros en la cabeza.
Y un mar de dudas sin resolver.

Paula Pastor

jueves, 30 de octubre de 2014

Vuela libre



Sabemos que va a volver y mientras tanto,
nos empeñamos en matarnos y en hacernos daño;
como dos idiotas que no se quieren querer pero se quieren.

Canallas.
Estúpidos.
Aquellos que se apedrean con palabras,
que se comen con miradas,
que se matan por sus sueños y se mueren por amor.
Que pelean por un cuerpo,
por un alma,
que defienden algo que no es suyo con la intención de conseguirlo,
ignorando que lo verdaderamente bonito es ser dueño de aquello que tenemos y no poseemos.

Y a mí si me quieren, que me dejen ser libre.


Paula Pastor
Fotografía: Paula Pastor

domingo, 26 de octubre de 2014

Si no te lo concedes, pecas

Cómo nos gusta lo difícil,
cómo nos pone lo prohibido,
y cómo nos tienta lo imposible.
Lo inalcanzable.
La utopía.
La quimera.
La idea de no llegar a tenerlo nunca.
El ojalá poder tenerlo.
Pero con esfuerzo.
Poner el mundo patas arriba por conseguirlo.
Avanzar tan solo un paso,
pero avanzar.
Lograr el objetivo.
Caer,
levantar,
caer,
levantar.
caer,
levantar.
Llenos de heridas.
Sangrando y desangrándonos.
Con el corazón roto.
Pero consiguiéndolo, al fin y al cabo.

(Llamadme masoca si queréis, pero si es fácil no lo quiero)

Paula Pastor


domingo, 31 de agosto de 2014

Ayer me confesó que le encantaba hacer el amor.
Ella dice que follar podemos hacerlo todos y que hacer el amor es sólo para privilegiados.
Creo que lleva toda la razón.
Para hacer el amor se necesita la capacidad de amar; y para follar... follar es algo que lo hace cualquiera.


Paula Pastor

viernes, 22 de agosto de 2014

Hueles a primera vez. Y cómo me gusta.

Tienes las manos calientes y te tiemblan las piernas. Tartamudeas al hablar. Me miras con tus ojos miel y tu sonrisa traviesa. Estás "muy tú". Me encanta cuando estás "muy tú".
Terminamos abrazados. Yo a tu lado y tú al mío. Como los guerreros que caen rendidos tras una gran batalla. Pero rendirnos juntos sabe mejor. Ninguno se mueve y ninguno habla. Solo tú me haces cosquillas en la espalda con la yema de tus dedos.

Me quedaría así, a tu lado, durante toda una vida. Durante toda mi vida.


 
Paula Pastor

jueves, 7 de agosto de 2014


Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.



Fotografía: Paula Pastor @paupastor7
Texto: Pablo Neruda

viernes, 18 de julio de 2014

Tocar 'Para Elisa' en tu columna vertebral. Dibujar 'El beso' de Klimt usando tu espalda como lienzo. Moldear tus curvas como haría Miguel Ángel. Recitar(te) los versos más bonitos de Neruda bajo las sábanas.

Hacer el arte y acelerarte es lo mismo pero desordenado.

 
 
Paula Pastor
Fotografía: We heart it

miércoles, 2 de julio de 2014


Hay tantas cosas que quiero hacer.
Quiero viajar sin prisa por tener que volver,
sin miedo por lo que me espera en los lugares que voy a visitar, sin tener que estresarme por no poder localizar a mis amigos,
a mi familia...
En fin, viajar, coger una mochila y vivir experiencias.
Ver mundo.
Quiero que me de tiempo a averiguar quién soy yo,
saber lo qué me gusta,
hacer y probar cosas,
y salir ya de mis pensamientos.



Paula Pastor
Fotografía: Paula Pastor


martes, 24 de junio de 2014

Noche de verano

Recuerdo nuestra primera cita en aquel bar. Cerveza tras cerveza y calada tras calada. Preguntas varias. Sonrisas que se mezclan con la timidez del primer encuentro. Alguna que otra carcajada.
Televisaban un partido del mundial de Brasil. Nunca he sido fan del fútbol pero juraría que jugaba Estados Unidos contra Portugal. Empataron 2-2. De vez en cuando se te escapaban los ojos a la pantalla pero en seguida volvías a mí. Me gustaba que prestases más atención a mis palabras que a las de aquel comentarista deportivo. Me encantaba tu voz, tus gestos, la forma en que levantabas una ceja o intentabas ponerte serio como coraza ante un vacile. Y acto seguido te reías, incapaz de sostenerme la mirada. O quizá era yo la que no conseguía mirar durante más de dos segundos aquellos ojos miel que se encontraban enfrente de mí. Conversaciones muy típicas: el verano, los estudios, gustos y aficiones, amigos y familia. El clásico silencio incómodo. Una de tus sonrisas traviesas. Y algún roce de piernas por debajo de la mesa, de los que ponen la piel de gallina. (Bendito sea quien te produce escalofríos con la ropa puesta). Las agujas del reloj se movían pero no era suficiente para nosotros. Cerraron el bar y salimos a la calle con ganas de más. Yo con ganas de ti y tú con ganas de mí. Y así fue. Apenas pasaron cinco minutos cuando la pasión vino a nosotros como si de dos niños se tratase. Roces de piel. Choques de labios. Respiraciones acompasadas. Besos y más besos. Manos inquietas. Y alguna que otra sonrisa tonta.




Paula Pastor
Fotografía: We heart it

viernes, 20 de junio de 2014

Barrio de las letras

Me gustan los domingos. Me gusta poder remolonear en la cama hasta la hora de comer pero también me gusta madrugar y pasear por Madrid. Hoy me he decidido por El barrio de las letras, una de mis zonas preferidas de la capital. Me he despertado con energía y he cogido la cámara. Este es el resultado, a ver qué os parece.
 















"Porque Madrid, en realidad, no es nada especial. No tiene un gran río. Ni apenas rascacielos, Ni canales, ni lagos. Ni gloriosas ruinas. Ni mar. A Madrid le faltan muchas cosas. Pero tiene la gente por las calles. El rincón inesperado. La variedad. El contraste. La animación constante. Y sus costumbres. Vale la pena levantarse temprano -por una sola vez- para vivir un día de la vida de Madrid."

Fotografía: Paula Pastor @paupastor7
Texto: Fuente desconocida 

domingo, 30 de marzo de 2014

Parece domingo,
 
pero es la nostalgia.
De añorar aquello que nunca tuvimos.
Aquello que se perdió cuando menos lo esperábamos. Cuando sopló el viento y se lo llevó todo dejándonos en los huesos.
 
Y sí Sabina, no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
Y no, lo nuestro nunca fue bonito.


Paula Pastor
Vídeo: Youtube

domingo, 23 de febrero de 2014

Carta 234

Porque o no puedo o no me da la gana,

dejar de esperarte aun sabiendo que no vas a volver. Dormir por las noches porque tu puta voz no quiere salir de mi cabeza. Vestirme sin pensar en ti, porque tu olor sigue en aquel jersey de lana color café, como tus ojos. Entender que los "estamos en esta mierda juntos" ya no existen, y que ahora esta mierda es de cada uno por separado. Aceptar que los besos bajo el agua desembocaron en el invierno frío y amargo, y ya no quedan besos que den de comer a estos labios que se mueren de hambre. Reconocer que Roma, por muy grande que fuera y muy pequeña que se nos quedase, a pesar de esas monedas en la Fontana con el deseo de quedarnos allí o al menos repetir ese viaje, esperará para siempre nuestro regreso. Porque tú no quieres volver; ni a Roma ni a mí.

Porque puedo traducir lo que dices a todos los idiomas, pero seguiré sin entenderte cuando me miras a los ojos mientras te muerdes el labio. Cuando apartas la mirada como si algo en mí tuviera intención de atraparte. Cuando te colocas el pelo de esa forma tan tuya. Cuando se sonrojan tus mejillas y adoptan un tono colorado semejante al del cielo de aquellos atardeceres que vimos en Venecia. Cuando sonríes, tan tímido como un niño al que le acaban de regalar un caramelo. Cuando me haces poesía sin escribirme, sin tocarme. Cuando te escucho hablar y me pierdo en aquel mar de metáforas e hipérboles. Pero no es metáfora el comparar tus ojos con dos granos de café. Ni es hipérbole cuando digo que tu lunar se ha convertido en el centro de mi universo.
 
Juro que no te entiendo. Pero explícate peor, que no quiero terminar de entenderte nunca.
 
 
Paula Pastor

lunes, 27 de enero de 2014

Y cuando creía haberte olvidado, algo me sorprendió.

El aire me supo a ti.

El frío me recordó que ya no estabas ahí para abrazarme, y las noches me hacían pensar constantemente en tu lunar. La mirada inocente de aquel niño se me había clavado en los huesos y ni por las malas me iba a abandonar; aunque a decir verdad, tampoco es que yo tuviera especial interés en ello. Supuse que no se acordaría de mí, pero seguí buscándole con la mirada perdida entre la gente y la cabeza bien alta, como quien no se rinde aun sabiendo que tiene todas las de perder.


Paula Pastor