lunes, 27 de enero de 2014

Y cuando creía haberte olvidado, algo me sorprendió.

El aire me supo a ti.

El frío me recordó que ya no estabas ahí para abrazarme, y las noches me hacían pensar constantemente en tu lunar. La mirada inocente de aquel niño se me había clavado en los huesos y ni por las malas me iba a abandonar; aunque a decir verdad, tampoco es que yo tuviera especial interés en ello. Supuse que no se acordaría de mí, pero seguí buscándole con la mirada perdida entre la gente y la cabeza bien alta, como quien no se rinde aun sabiendo que tiene todas las de perder.


Paula Pastor