martes, 24 de junio de 2014

Noche de verano

Recuerdo nuestra primera cita en aquel bar. Cerveza tras cerveza y calada tras calada. Preguntas varias. Sonrisas que se mezclan con la timidez del primer encuentro. Alguna que otra carcajada.
Televisaban un partido del mundial de Brasil. Nunca he sido fan del fútbol pero juraría que jugaba Estados Unidos contra Portugal. Empataron 2-2. De vez en cuando se te escapaban los ojos a la pantalla pero en seguida volvías a mí. Me gustaba que prestases más atención a mis palabras que a las de aquel comentarista deportivo. Me encantaba tu voz, tus gestos, la forma en que levantabas una ceja o intentabas ponerte serio como coraza ante un vacile. Y acto seguido te reías, incapaz de sostenerme la mirada. O quizá era yo la que no conseguía mirar durante más de dos segundos aquellos ojos miel que se encontraban enfrente de mí. Conversaciones muy típicas: el verano, los estudios, gustos y aficiones, amigos y familia. El clásico silencio incómodo. Una de tus sonrisas traviesas. Y algún roce de piernas por debajo de la mesa, de los que ponen la piel de gallina. (Bendito sea quien te produce escalofríos con la ropa puesta). Las agujas del reloj se movían pero no era suficiente para nosotros. Cerraron el bar y salimos a la calle con ganas de más. Yo con ganas de ti y tú con ganas de mí. Y así fue. Apenas pasaron cinco minutos cuando la pasión vino a nosotros como si de dos niños se tratase. Roces de piel. Choques de labios. Respiraciones acompasadas. Besos y más besos. Manos inquietas. Y alguna que otra sonrisa tonta.




Paula Pastor
Fotografía: We heart it

viernes, 20 de junio de 2014

Barrio de las letras

Me gustan los domingos. Me gusta poder remolonear en la cama hasta la hora de comer pero también me gusta madrugar y pasear por Madrid. Hoy me he decidido por El barrio de las letras, una de mis zonas preferidas de la capital. Me he despertado con energía y he cogido la cámara. Este es el resultado, a ver qué os parece.
 















"Porque Madrid, en realidad, no es nada especial. No tiene un gran río. Ni apenas rascacielos, Ni canales, ni lagos. Ni gloriosas ruinas. Ni mar. A Madrid le faltan muchas cosas. Pero tiene la gente por las calles. El rincón inesperado. La variedad. El contraste. La animación constante. Y sus costumbres. Vale la pena levantarse temprano -por una sola vez- para vivir un día de la vida de Madrid."

Fotografía: Paula Pastor @paupastor7
Texto: Fuente desconocida