domingo, 22 de noviembre de 2015

Los tulipanes también lloran

Podría hablar de la unión más acertada en el momento equivocado,
como también podría dejar de enviarte un ejército de páginas amarillas al buzón y asumir que por muchas que recibas nunca buscarás en ellas mi dirección.

Pero lo nuestro fue como ver nacer el tulipán perfecto en pleno invierno;
que sabes que por muy bonito que esté creciendo, el frío acabará con él.

Llegaste por error.
Como nacer en una familia protectora cuando lo que quieres es vivir así,
con faldas y a lo loco.

Peor aún fue que no supiste irte.

Buscabas huir
pero mira,
dejaste la ventana medio abierta
y yo me empeño en colarme mientras me dejo las rodillas intentando saltar el alfeizar.

Hace meses que empezó este invierno
y ya no hay tulipán que resista a este frío.
Los tulipanes también sienten.

Los tulipanes también se mueren si no los alimentas.

Los tulipanes también lloran.


Texto: Paula Pastor @paupastor7
Fotografía: Weheartit

lunes, 9 de noviembre de 2015

Un lunes muy domingo



Entre pitis mal liados y chaquetas de cuero surgen los besos.
"Una Mahou bien fría, por favor. 
Y algo de comer, que nos estamos quedando en los huesos."

¿Algo de comer?
Cómeme la boca joder, que se hace tarde. 
Y no se según tú, 
pero para mí la cosa está que arde.

Y así se apresuran las caladas. 
Y así se apresuran los tragos. 
Y entre uno y otro surge la magia,
como si fuéramos magos.

Aún no entiendo
de 'por qué's
ni de peros.
¿Pero por qué no me rozas con tus dedos?

Un sofá.
Dos cojines.
Media manta.
Y la nevera está vacía.

Llegó el invierno.
Nos volvimos verano.
Y me quitaste la ropa
mientras yo te decía
"Esta y no más. La última."
aun sabiendo que nunca abandonaría.


Paula Pastor
Fotografía: weheartit

sábado, 7 de noviembre de 2015

Día siete

Siete vidas tiene un gato,
una por cada pecado capital y otra por cada hotel que Andrés Suárez dejó sin aliento.
Aún no sé que he visto en ti, quizá las siete maravillas del mundo en tus siete lunares del costado derecho que, ordenados minuciosamente, se asemejan a las siete estrellas que forman la osa mayor.
Siete besos en la espalda, te pido, durante los siete días de la semana.
Y siete días son los que han pasado desde que te has ido.
Menuda suerte sería si(e)te hubieras quedado a mi lado y no te hubieras marchado. Pero tú ya no estás, y con esta ya son siete las canciones que han sonado desde que cerraste la puerta.
Hoy es siete,
aún no has vuelto.
Que digan lo que quieran,
el siete no da buena suerte.
 
 
 
Paula Pastor
Vídeo: Youtube

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Sorpréndeme

Si no me dejas hacerte el amor, tendré que hacerte poesía.

Tener sexo en la parte de atrás del coche ha dejado de formar parte de mi rutina,
y los parques se preguntan por qué ya no nos metemos mano.
Mientras esperamos que no llegue nunca el verano
y la primavera se va,
poco a poco,
llevándose mi falda.

Veo a parejas que se comen el cuello en esquinas apartadas de los bajos de Moncloa.
Y cualquier noche en ese antro sabe a aquella vez,
donde cada chupito de tequila que me hace recordar que estás lejos,
me acerca un poco más a ti.

Ojalá sea el destino quien se encargue de juntar aquello que separó.
Como quien pega con superglue las partes de un jarrón roto.

1236 km no son nada
si se trata de llegar a tiempo para decirte aquello que no quieres oír.
Pero vuelve a ganar la razón al corazón.
Pero vuelve a poder la impotencia.
Pero vuelve la noche a raspar.
Pero vuelve todo menos tú.

Y la vida sigue. Como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
Y tú has vuelto a inspirarme. Como te prometí que nunca jamás harías.

Y yo lo he vuelto a hacer. He vuelto a escribirte porque tú ya no.

Porque te fuiste en septiembre, y volverás
-si dios, la suerte o el destino quieren- 
nueve meses después. Y será como si después de nueve meses volvieras a nacer y yo, volviera a nacer también.
Porque quisiste dejar Madrid
buscando refugio en Lyon,
olvidando el calor de las noches;
la sangre y el sudor de las sábanas.


Me dejaste con el amor a medio hacer entre las piernas
y el desamor totalmente deshecho entre los dedos.
El alma rota. Sin instrucciones para recomponerla.
19 días y 500 noches necesitó Sabina, y yo.

Mírame.
Hace tanto que te fuiste y aún sigues aquí que claro, los cerezos ya están en flor otra vez y el calor empieza a anunciar su llegada. El viento me despeina como lo hacías tú. Las mariposas de colores que ha traído la primavera revolotean a la par que las de mi estómago cuando pienso en ti.
Estoy escribiendo mucha mierda porque hay mucha mierda en mi mente.

No sé si decirte que ya no vuelvas.
No sé si decirte que vuelvas ya.


Paula Pastor